Aquí, el oleaje del Pacífico suroeste se encuentra con una costa esculpida por la naturaleza, dando lugar a olas de forma y potencia excepcionales. A lo largo del año, las suaves brisas marinas de la mañana dan paso a térmicas más intensas por la tarde, creando condiciones óptimas para largos y fluidos recorridos sobre la ola. Este ritmo meteorológico, esencial para la experiencia del surf, es uno de los secretos mejor guardados de la región.
Desde principiantes trazando su primera línea hasta surfistas experimentados persiguiendo rompientes de arrecife, la variedad de olas en la zona ofrece un auténtico paraíso de posibilidades.
San Agustinillo brinda olas suaves y cristalinas, ideales para principiantes y longboarders.
A solo unas calas de distancia, Mazunte ofrece point breaks divertidos con un espectacular fondo de acantilados dorados.
Y para quienes buscan oleajes más intensos y desafiantes, Zipolite y Playa Aragón presentan potentes beach breaks y ocasionales olas huecas que ponen a prueba incluso a los más expertos.